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Fedegolf200

La Federación Colombiana de Golf y la comunidad golfística colombiana en general lamenta el fallecimiento en las últimas horas de la antioqueña Gloria Mesa de Pardo, uno de los íconos del golf aficionado en nuestro país y cuyo legado en el golf colombiano está unido a la historia misma de nuestra disciplina en las últimas siete décadas.

Nacida en la ciudad de Medellín como uno de los seis hijos de Ignacio Mesa y Amanda Escobar, Gloria destacó como múltiple campeona nacional y como parte de importantes equipos nacionales en el exterior, dejando su huella en distintas generaciones de jugadoras que encontraron en ella un ejemplo digno de admirar.

Venida como se dijo de una numerosa familia, se radicó en Bogotá a la edad de 13 años, momento en el que entró en contacto con el deporte que marcaría su vida hasta el final: el golf. Comenzó a practicarlo de la mano del profesional Julio Hernández en el Country Club de Bogotá, su casa golfística y en la que sorprendió desde sus principios por su habilidad y pasión por los valores del golf.

También paso por las manos de personajes de nuestro golf como Juan Carlos Ledes, Heraclio Valenzuela y Raúl Posse, éste último el encargado de ‘pulir’ sus habilidades como entrenadora, en el momento en el que decidió hacerse profesora de golf.

Se casó desde muy joven con el empresario Enrique Pardo Maldonado, el cual no solo se convirtió en su compañero de vida sino en su promotor, patrocinador y hasta entrenador, en una prolija carrera de triunfos y presentaciones en distintos campos del país. Sylvia, Andrés, Cristina y Gloria, sus hijos, la alejaron por épocas de la actividad, aunque siempre regresó con mayores anhelos y enseñanzas.

Campeona nacional de mayores entre 1969 y 1971, así como en 1973, 1976 y 1977, Mesa de Pardo integró además en ocho ocasiones el elenco femenino del Campeonato Suramericano por Equipos ‘Copa Los Andes’, además de representar al país en el World Amateur Team Golf Championship ‘Copa Espirito Santo’ en 1972 y 1980, entre otros.

Fue, además, campeona destacada en distintos abiertos de clubes no solo en Bogotá sino a nivel nacional. Su labor también incluyó su apoyo para la consolidación de iniciativas que derivarían en organizaciones como la División de Damas Senior, entre otras.

Su aporte inclusive fue reconocido en el golf infantil, al punto que una de las competencias del actual Comité Interclubes de Golf lleva su nombre, la ‘Copa Ryder Interclubes Copa Gloria Mesa de Pardo’, en un claro reconocimiento a su labor. En 2001, la Federación Colombiana de Golf le entregó el reconocimiento a ‘Toda una Vida en el Golf’, destacando sus cualidades como persona y como jugadora.

A sus familiares, amigos y conocidos el ente rector nacional envía sus más sinceros sentimientos de aprecio y condolencia por su fallecimiento ¡Paz en su tumba!

 

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