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Hace un año, en el WGC-Dell Technologies Match Play, muchos jugadores estaban consternados porque los organizadores no les permitieron usar sus librillos de lectura de ‘greenes’. No se ha reglamentado mucho sobre la legalidad de esos libros complementarios, pero cada día los golfistas dependen más de esas páginas llenas de flechas.

Cuestionados por algunos medios de comunicación en torno a sus preparativos para el Masters de Augusta, a celebrarse del 5 al 8 de abril, tanto el norirlandés Rory McIlroy como el estadounidense Jordan Spieth coincidieron en la misma falla: no hay librillos de ‘greenes’.

"Augusta no te proporciona un libro de curvas en los ‘greenes’, como hacen en los otros torneos", dijo McIlroy. "Entonces tienes que resolverlo por tu cuenta".

Spieth dice que se ve olbigado a revisar sus apuntes de ediciones pasadas: "Es muy importante usar libros de años anteriores, especialmente en los ‘greenes’, para revisar las caídas y por dónde tendrías un fácil acceso a las banderas".

Sin embargo, McIlroy confesó que almacena los libros de lectura de los ‘greenes’ para luego revisarlos con su ‘caddie’ y evitar un análisis excesivo: "Cuando lo llevo yo mismo, me doy cuenta de que acostumbro a sacarlo en cada ‘green’ y simplemente lo miro innecesariamente".

En una línea similar, Spieth dijo que algunas de sus mejores rondas las ha jugado sin aquel librillo en las manos: "Se puede analizar en exceso cierta información que contienen, pero aparte de eso, he tenido importantes triunfos sin esa necesidad de revisarlos".

La discusión brindó un nuevo recordatorio de que Augusta National establece sus propios estándares y los jugadores cumplen voluntariamente a cambio de una semana especial e inolvidable. Eso implica jugar anualmente el que es considerado como el torneo más exclusivo de la temporada, el más tradicional.

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