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A nivel familiar, el 2020 no ha sido un año fácil para Camilo Villegas. Luego de una prolongada lesión en el hombro que lo alejó de los campos de golf por 21 meses, el colombiano ha ido retomando de a poco la competición, pero lo ha hecho como él dice, con la cabeza en diferentes lugares, pero con él corazón en uno solo… Su hija Mia.

Justo la misma semana del Honda Classic, él y su esposa María Ochoa empezaron a notar que su pequeña hija lloraba más de lo normal y decidieron llevarla al pediatra. Uno de los días de la semana Camilo estaba en el gimnasio y notó que Mia se movía algo raro. “Tuve un mal presentimiento desde el principio y desafortunadamente terminó siendo algo real”, sostiene Villegas.

Con algo menos de dos años, su pequeña hija fue diagnosticada con un tumor cerebral y otros, más pequeños en la columna vertebral. Luego de varias cirugías, Mía se encuentra en la segunda etapa de quimioterapia y está pendiente de evolución. “Ha sido muy duro verla sufrir. Ella sigue luchando y nos inspira a seguir adelante. Por eso estoy acá listo para volver a jugar golf. Estoy aquí por ella. Así como he tenido la fortuna de volver a jugar golf, sé que festejaremos cuando ella esté totalmente recuperada”, sostiene Villegas, quien esta semana está en Jacksonville, Florida.

El cuatro veces campeón en el PGA Tour está listo para jugar el Korn Ferry Tour Challenge at TPC Sawgrass, evento que reanuda la temporada 2020 del Korn Ferry Tour. Junto a él hay otros once latinos, entre los que figuran sus compatriotas Marcelo Rozo y Nicolás Echavarría. Este año Villegas ha disputado en ese circuito cuatro eventos y su mejor resultado fue el top-5 que logró en el Country Club de Bogotá Championship (lideró los primeros tres días de juego) en Colombia.

“Han sido meses muy duros. Mi esposa ha sido un apoyo increíble y fue quien me dijo que viniera a jugar golf. La situación con Mia no ha sido fácil pero ella ha luchado por su vida y ver cómo lo hace ha sido una motivación para toda la familia. Realmente no sé dónde está mi cabeza pero sé donde está mi corazón”, afirmó Villegas, quien esta semana competirá nuevamente con su hermano Manuel como caddie.

Mia ha sido tratada desde el comienzo en el NicKlaus Children’s Hospital en Miami y sus padres esperan que en un par de meses tener noticias positivas sobre la segunda etapa de quimioterapia y las mediciones que le han sido suministradas. “Hay muchos momentos de ansiedad. Siempre pensamos en positivo y aunque esta ha sido la realidad de nuestra familia en los últimos meses sabemos que Mia ha sido muy fuerte y ha sido una inspiración. Vengo a jugar golf y la próxima semana volveré a verla”, sostiene el colombiano de 38 años.

Esta es la primera vez que Villegas da detalles de la situación de su hija de 18 meses. Al ser preguntado por las razones para hacer publico el tema, el colombiano respondió: “Vivimos en un mundo de redes sociales y de comunicación constante. Era cuestión de tiempo. Clarke Jones, quien es mi agente, me dijo que los medios de comunicación querían hablar conmigo. Sabia que hablaríamos el tema y no lo hago para que sientan pena, lo hago para que la gente sepa y nos manden buena energía. ¿Qué si mi hija siente dolor? La respuesta es sí. Muchas veces estamos en casa viendo televisión o jugando y ella llora. Pensaba en cómo puede hacer para ver televisión o jugar mientras siente dolor. Entendí que es una niña y quiere jugar. Es demasiado fuerte. Es inspirador. Es duro verla así pero te inspira en todo momento".

El golf de Colombia se solidariza con Villegas

Desde hace meses, el presidente de la Federación Colombiana de Golf y su Junta Directiva han permanecido al tanto de la difícil situación que atraviesa el mejor golfista colombiano de todos los tiempos.

En nombre de la Junta Directiva y en el suyo propio, Camilo Sánchez Collins envía un saludo fraternal de apoyo a Camilo Villegas, quien cada día demuestra la valentía y el coraje que siempre lo ha caracterizado, regresando a la competencia de alto rendimiento a pesar de las duras dificultades familiares que afronta.

La gallardía con la que Camilo ha enfrentado esta situación nos motiva a todos en estos tiempos tan difíciles. Seguramente todos los golfistas del país deseamos para él, su esposa María, y la pequeña Mía, tan valiente como su padre, un futuro promisorio y lleno de oportunidades.

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