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Arnold Palmer, el ‘Rey’ sigue vivo para el golf mundial. Este martes, el mítico golfista ganador de 62 títulos en el golf mundial estaría cumpliendo 90 años. Y si bien han pasado ya tres años desde su muerte, su legado y su figura se mantiene como un ícono de nuestro golf, no solo en suelo estadounidense sino también en nuestro país, por donde pasó dejando su estela.

El alcance de Palmer trascendió nuestro deporte antes que hubiera un plan siquiera de cómo hacerlo. Su atractivo no solo fue sentido por aquellos que estaban en el mundo del golf sino que se extendió más allá del campo, ya que logró abarcar generaciones de grandes jugadores.

En nuestro país, Palmer consiguió una de esas grandes victorias, en concreto en el antiguo campo del Club Campestre de Cali en la duodécima edición del Abierto de Colombia, en 1956.

En una de sus correrías por distintos campos del planeta, el ‘Rey’ aterrizó en Colombia, en Cali para disputar el citado abierto colombiano de 1956, certamen que acabó ganando con lujo de detalles.

Tal como lo escribió en un reporte de la época el conocido Jacinto Luna para la página de la United States Golf Association (Usga) la duodécima edición de la ‘Copa Tomás y Joaquín Samper Brush’ se jugaba por tercera oportunidad en el campo del club vallecaucano, establecimiento que vería amanecer a la recordada ‘Gira del Caribe’, ese circuito de competencias golfísticas que se jugaría especialmente en la década de los años 60 y 70 en Panamá, Venezuela, distintas islas en el Caribe y por supuesto, Colombia.

Unos años antes que ese tour atrajera de manera constante a varios de los mejores profesionales del momento por estas tierras, en una época en la que el invierno en el país del norte no permitía muchos torneos, el Abierto de Colombia convocó, de la mano de la gestión de importantes personalidades de nuestro golf, destacados jugadores, entre ellos a Palmer, que un par de años antes se había convertido en profesional.

El torneo se disputó del 20 al 23 de enero de ese año. Palmer venía de ganar el Abierto de Panamá la semana anterior y aterrizó en Cali apenas el 19 de enero, el día anterior al inicio del torneo. Al campo solo se presentó, sin conocer alguna razón aparente, faltando 30 minutos para el inicio de su ronda. De hecho, apenas tuvo tiempo de cambiarse los zapatos y de estirar un poco los músculos.

Cuando pegó el tiro de salida, la bola cayó fuera de límites en el riachuelo que bordeaba el hoyo 1, cerca del ‘green’. Palmer se llevó un 7 en ese hoyo y aun así terminó la ronda con 69 golpes en esos primeros 18 hoyos. Art Wall, Jim Feree, Skip Campbell, Tony Lema, Bob Tosky y George Bayer, el pegador más largo de esa época en el mundo, fueron los invitados de Estados Unidos al torneo.

Palmer luego pasó en 75 y 71 golpes los siguientes 36 hoyos, ganando el torneo con un remate espectacular en los tres hoyos finales, con un gran ‘score’ de 65 y derrotando a Raúl Posse, logrando de paso la tercera de las victorias que alcanzó en su carrera y una de las 18 que fuera de Estados Unidos logró en países como España, México y Australia, entre otros.

Gracias a esa visita, el Club Campestre de Cali y el público colombiano se convirtió, al menos por esas fechas, en parte del conocido ‘Arnie’s Army’, disfrutando del triunfo de un jugador único en la historia.

Palmer conservaba vivos los recuerdos de esa semana que pasó en Cali. En su despedida en el Masters de Augusta en 2004 recordó el Colombia Open con lujo de detalles, y hasta habló de las frutas –exóticas para él- que se ofrecían en el refrigerio y que, dicho sea de paso, le habían causado dolores estomacales a George Bayer en el hoyo 6, el segundo.

 



Arnold Palmer durante la segunda ronda del Abierto de Colombia en 1956

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