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La bandera colombiana desde hace unas semanas encabeza el PGA TOUR Latinoamérica. No solo porque los líderes han nacido en el país cafetero, sino porque también han ganado tres de los últimos cinco eventos, convirtiéndose en los grandes animadores de este 2018.

La última vez que la bandera tricolor había flameado en lo más alto fue en octubre de 2016 cuando Andrés Echavarría ganó el Colombia Classic. En los años previos era común ver colombianos siendo protagonistas del Tour ya que obtuvieron siete victorias en un periodo de tres años.

Pero una sequía de dos años se interrumpió con las victorias de Nicolás Echavarría y Marcelo Rozo que han vuelto a poner a Colombia en el mapa de la región y hoy por hoy están en camino de conseguir por primera vez que un país logre el 1-2 en la Orden de Mérito, algo no alcanzado hasta ahora en las seis temporadas anteriores.

En las orillas del maravilloso Lago Lacar, que baña las costas de San Martín de los Andes, en la Patagonia Argentina tuvimos la posibilidad de hablar con quienes encabezan la lista de ganancias y saber cuáles fueron los motivos de esta “movida cafetera”.

“Esto habla muy bien de nuestro país, los chicos ponen cada vez más atención a lo que estamos haciendo Marcelo o yo, también lo de Sebastián Muñoz y por supuesto lo que hizo Camilo que es muy grande. Esto nos inspira a nosotros también para seguir trabajando para que la próxima camada se apasione y tengamos cada vez más jugadores”, señala Nicolás Echavarría, que en su segunda temporada como profesional ganó el Sao Paulo Golf Club Championship y el San Luis Championship.

Para el experimentado Marcelo Rozo, que ya tiene 89 presencias en las seis temporadas del TOUR con tres victorias, la última en el 65 JHSF Aberto do Brasil, jugado en septiembre pasado, tener dos colombianos en lo más alto también es un orgullo. “Es muy especial, no solo es excelente para Colombia sino para la región, que puedan ver que en Latinoamérica hay mucho talento y que se pueden alcanzar grandes metas”.

Pero estos resultados no llegaron de casualidad sino fruto de un trabajo planificado y consolidado. “Con Nico trabajamos con el mismo “profe”, Jorge Mesa y, en mi caso, desde el comienzo de la temporada estamos haciendo algunos pequeños cambios, como mantener la cara del palo más estable o un grip más fuerte, pero fundamentalmente es un trabajo mental. Llevo un tiempo estando mucho más tranquilo y con más calma, tanto dentro del campo como fuera de el. El golf dejó de ser mi vida para ser simplemente un trabajo y eso me permitió disfrutar mucho más”, comentó Rozo, que cumplió 29 años hace dos meses.

Para Nicolás los cambios también tuvieron un aspecto técnico y otro mental. “Cambié el putter y mejoré mucho en el green, pero también en el receso que tuvimos me motivo mucho jugar en mi país y ver el gran momento que estaba pasando Marcelo, de hecho tuvimos un gran duelo en Cartagena y también pude ganar un evento de Dev Series en Medellín, mi ciudad, que me impulsó mucho para tener esta temporada”, dijo quien tiene 24 años y que estudió en University of Arkansas.

Estos cambios tuvieron un impacto directo en esta segunda mitad de año y Nicolás llegó al número uno de la Orden de Mérito después de su victoria en San Luis Potosí, México. “Eso fue una muestra de que el trabajo que estoy haciendo va por el camino correcto, pero si tengo que elegir un momento de este año es sin duda el putt que emboqué para ganar en el 18 en Sao Paulo, todavía se me eriza la piel cuando lo recuerdo”, recuerda Echavarría, quien hizo birdie en el hoyo final del Sao Paulo Golf Championship para superar por un golpe al argentino Augusto Núñez.

Para Rozo cada una de sus tres victorias (2013-VISA Open de Argentina, 2014-TransAmerican Power Products CRV Open, 2018-JHSF Aberto do Brasil) fueron diferentes y especiales. “En las primeras dos era más chico, la de Argentina fue grande porque es un gran torneo pero esta me encuentra en un momento de más madurez en donde noto que estoy listo para dar el salto al Web.com Tour y haber ganado me deja saber que estoy por el camino correcto”.

El bogotano terminó segundo en la Orden de Mérito de 2014 y ascendió al Web.com Tour, donde no tuvo suerte fallando siete cortes consecutivos, pero el trabajo y la constancia le dieron revancha. “Es muy lindo saber que uno puede regresar, de hecho este año fui a jugar una Clasificación de Lunes (Ellie Mae Classic, en California) y había comenzado con un 74 en la primera vuelta pero sin pegar mal y al día siguiente hice un 62. Después terminé top-20 y a la semana siguiente también quedé entre los mejores 20. Fueron dos semanas muy importantes”.

Para Nicolás el año que viene en el Web.com Tour será su primera experiencia. “Compartir momentos con Marcelo y con mi hermano Andrés son muy valiosos y siento que soy como una esponja absorbiendo todo lo que ellos me cuentan sobre cómo es la transición al otro nivel”.

En un deporte que es visto como individualista, Echavarría y Rozo comparten innumerables momentos juntos y esa convivencia los potencia en esta búsqueda de llegar al siguiente nivel. Cada semana viajan juntos, comparten alojamiento y días de práctica y tienen una amistad que va más allá del campo de golf.

Ninguno ahorra elogios para hablar del otro. “Marcelo tiene una confianza en su juego que es espectacular y con el driver es excelente y eso a este nivel te facilita mucho”, comenta Nicolás sobre su amigo que consiguió cinco top-10s, once top-25s y no falló ningún corte en lo que va de la temporada.

“Nico es un gran pegador de bola, en especial de tee a green, así que ahora que está mejorando el putt se ven los resultados, pero lo que más me impresiona es su gran espíritu de competencia, su actitud es algo que siempre destaco y me gustaría tener”, remarca Rozo sobre quien tiene cuatro top-10s en sus últimas cinco presentaciones.

Camino a la casa en la que se quedan esta semana, a pocos metros del tee del hoyo 4 de Chapelco Golf Club, Nicolás reconoce que sin Marcelo la convivencia sería difícil. “El es quien cocina siempre y nos mantiene alimentados, desde Cañuelas que tiene el voto de confianza de todos y es quien mejor lo hace”, dice Nicolás.

“Tener amistades así, tan cercanas te ayuda mucho, sobre todo en una vida que requiere de varios sacrificios y cuando uno está con amigos como Nico se hace todo más suave, a pesar de que tenga que cocinarle todos los días”, cierra Marcelo con la ilusión de seguir alimentando el sueño compartido de llegar al próximo nivel donde seguramente seguirán trabajando con esfuerzo y dedicación para dejar la bandera colombiana, una vez más en lo más alto.

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