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Más que golf, lo vivido en el último Campeonato Nacional Infantil se asemejó al tiro de cuerda: desde los padres de familia hasta los instructores, pasando por los chicos y chicas, todos halando hacia el mismo lado. La dura competencia que reunió a los mejores 156 jugadores de la categoría en Colombia en 2019 requirió los esfuerzos de todos los actores involucrados para vivir al final una fiesta deportiva de la que se hablará por mucho tiempo.

Fue una semana diferente a las demás. Bueno, no es algo nuevo hablando del Nacional Infantil, la Gran Final de un largo camino que emprendieron más de 300 niños y niñas de todos los rincones del país, buscando acceder al evento cumbre para los golfistas menores del país, que por quinta vez en 36 años se celebró en el Club Campestre de Cali, del 29 de agosto al 1 de septiembre, en un campo impecable, exhibiendo las mejores condiciones posibles.

Sujeto de una profunda restructuración, el Nacional Infantil presentó una nueva cara: redujo sus zonas de siete a tres, así como pasó de disputarse de cuatro a tres rondas, con una última jornada de competencia, la naciente Copa Colombia Infantil, en parejas mixtas y con los mejores jugadores que dejó la “fase regular” a 54 hoyos, ahora bajo la égida de la nueva División Junior (DJCG), la iniciativa de la Federación Colombiana de Golf con mayor proyección para atender las necesidades de la base competitiva de nuestro deporte: los niños y niñas.

Una entretenida y productiva clínica de golf con Juan Sebastián Muñoz, profesional colombiano del PGA Tour, dio la partida de una frenética semana de competencia entre los niños y niñas más destacados del país en su categoría.

De la mano, padres e hijos

Terminó el aislamiento. La Fedegolf depositó un voto de confianza en los padres de familia, a quienes invitó de nuevo a seguir a sus hijos a través del campo. “No hay nada más satisfactorio que ver a tu hijo jugando golf, no importa cómo venga jugando, lo importante es acompañarlo tiro a tiro”, dijo un emocionado papá.

En reciprocidad, los padres de familia agradecieron el gesto con respeto hacia las reglas. A diferencia de años pasados, en esta oportunidad los papás y mamás de los chicos fueron un bastión de aliento y motivación, cada uno en lo suyo: el pequeño campeón jugando, y el orgulloso padre o madre, alentando a pie de ‘rough’.

Además… ¡Qué importantes fueron los padres en situaciones de crisis! Que sea esta la oportunidad de darles las gracias por ayudar, esa es la palabra adecuada. Así mismo, a las decenas de instructores, profesionales, couches y psicólogos que trabajaron a alcanzar este éxito de los niños.

De la cultura china sabemos que el término “crisis” traduce peligro y oportunidad. Un hecho que de alguna manera alteró la normalidad del Nacional Infantil fue la infección viral generalizada que afectó a un amplio número de jugadores. Lo que en otro contexto hubiera amenazado con cancelar el certamen, fue un envión competitivo, de pundonor y gallardía por terminar de jugar, por luchar, por alcanzar la meta.

Fue en esa coyuntura en la que se vio la armonía alcanzada entre la organización y los padres de familia: “Este Nacional Infantil pasará a la historia por la cercanía de la Fedegolf con los jugadores, por la entrega de ellos hacia los niños, aún en circunstancias extremas. Felicitaciones para todos, no olvidaremos la cercanía y la disposición con cada niño que estuvo enfermo. ¡No lo olvidaremos nunca!”, envió su mensaje otra madre de familia.

Y es que a la par de la intensa competencia, los miembros de ‘staff’ de la Fedegolf y del Club Campestre de Cali, liderados por los miembros de la Junta Directiva presentes en el certamen, se alinearon para sacar adelante el Nacional Infantil a pesar de las dificultades. Empleando muchos carros de golf, fue posible movilizar a todos los jugadores que estaban padeciendo dolores, brindándoles el apoyo necesario y propiciándoles las condiciones ideales para alcanzar la meta hoyo a hoyo.

“Sí, quizás esta victoria tenga un sabor más especial, tuve problemas de salud cuando terminé el primer día, casi no juego el segundo… Pero pude seguir la estrategia y aquí está el resultado”, celebró Carlos Hernández, ganador de la categoría de niños de 14-15 años, uno de los guerreros de la jornada.

Igual de valiente, por ejemplo, Nicolás Sabogal llegó hasta donde pudo. Batallador, llevó a Hernández hasta las últimas consecuencias, en un cerrado “cabeza a cabeza” por la medalla de oro en su categoría. Las fuerzas le alcanzaron hasta el hoyo 13 de la ronda final, donde dio por terminada su trayectoria por el Nacional Infantil, certamen en el que alcanzó cinco victorias, y se quedó a una de compartir el récord de seis que aún posee el risaraldense Carlos Velásquez desde principios de los noventas.

Así como Hernández se fundió en un abrazo eterno con su madre en el hoyo 18, celebrando la victoria, Sabogal se retiró del 13 contrariado, visiblemente agotado, de la mano de su padre. Nada más gráfico desde la prosa para describir el espíritu del deporte.

Vea CAMPEONATO NACIONAL INFANTIL - Resultados Finales y Galería 

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