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Revista Abierto de Golf

Esta nota iba a ser muy diferente. Su contexto era otro. La verdad es que todo cambió. En el argot del fútbol diríamos que le pegamos una patada al tablero en el descanso de medio tiempo.

De hecho, María José Bohórquez iba a ser la portada de nuestra próxima edición de Abierto de Golf. El enorme suceso de la mejor aficionada colombiana en el Ranking Mundial (WAGR), con su reciente triunfo en el Abierto Suramericano Amateur, en enero en Chile, con el que completó un set de siete títulos sudamericanos en un lapso de cinco años, nos conminó a entrevistarla. Sin embargo, el diálogo fue cambiando de matiz.

Es otra. María José ha cambiado. De aquella preadolescente tímida y de mirada esquiva queda poco. Suena a obviedad, pero ya es una mujer, una que ahora habla abiertamente de temas que otras evitan.

Como los militares, las charreteras de ‘Majo’ son los trofeos y medallas. Se ha recorrido el continente trayéndose las victorias para el país, cimentando varios equipos femeninos que han sido potencia regional. Sin embargo, siempre tuvo fama de ser excesivamente reservada. Ganaba y apenas sonreía. Sobre ella se cernieron muchos rumores por años: que no estudiaba, que no caía bien en los equipos, o el más banal, que se creía superior a los demás.

Pues bien, ya no titubea. María José habló fuerte y claro, y sin planteárselo, botó bombas y escribió titulares. La pequeña gigante se creció: ahora persigue el sueño romántico del profesional de golf.

ABIERTO DE GOLF: No han pasado cinco años desde su primera victoria en un Campeonato Sudamericano. Hoy ya tiene siete títulos, en todas las categorías, lo ha ganado todo a nivel continental… ¿A qué le atribuye ese marcado éxito?

MARÍA JOSÉ BOHÓRQUEZ: “Ese Sudamericano Prejuvenil de Ruitoque (en septiembre de 2015) fue importante para mí porque antes de eso no había visto el golf como una opción real de vida. Lo ganamos y tomé la decisión de ser profesional de golf, a los 13 años, y me he puesto la meta de llegar a ser una de las mejores del mundo”.

AG: Digamos… La cereza en el postre, la última cumbre por escalar era el Sudamericano Amateur, y en Chile alcanzó la cima… En Colombia, ninguna otra golfista puede alardear un palmarés semejante.

MJB: “Fue muy emocionante ver el resultado de tantos años de esfuerzo y dedicación, de viajar, de no poder verme con mi familia y mis amigos, de entrenar, y fue algo muy gratificante para mí poder llevar ese triunfo a Colombia es algo muy gratificante”.

AG: Un par de meses atrás ya había probado “las mieles de la victoria” en la ‘Copa Los Andes’, con un histórico triunfo en damas y caballeros para Colombia en el Sudamericano de Mayores… ¿Con cuál de los dos se queda?

MJB: “Pues… Yo llegué a Chile sabiendo que podía jugar bien, y en cierta forma ganar dependía de mí, por la modalidad del Sudamericano Amateur, que es individual. Ganar la ‘Copa Los Andes’ fue una experiencia increíble, fuimos un grupo muy sólido, todos éramos muy buenos jugadores, ninguno estaba por debajo del otro, todos aportamos mucho.

Se sintió una emoción gigante. Cuando fuimos a ver a los hombres terminar fue algo emocionante, vimos el reflejo del trabajo que veníamos haciendo tiempo atrás”.

AG: María José, transversal a todas sus victorias del último lustro, ha habido una situación que se ha comentado mucho en el ambiente: el famoso “homeschool”. ¿Usted ha estado desescolarizada?

MJB: “Fue clave para mí tomar esa decisión a finales de 2016. Recuerdo que le dije a mi papá y a mi mamá que yo no podía seguir estresada ni pensando en ambas cosas (el estudio y el golf). No estaba rindiendo ni en lo uno ni en lo otro porque en mi colegio era más importante lo académico que el rendimiento destacado como deportista.

“Necesitaba contar con una opción más flexible sin dejarla totalmente. Quería dedicarle más tiempo a mi juego, que finalmente iba a ser mi carrera”.

AG: Distinta a otras jóvenes golfistas con las que compite regularmente, usted no persigue de momento una beca en alguna universidad de Estados Unidos. ¿Aquella versión de que usted quiere hacerse profesional es una opción real?

MJB: “He tomado la decisión de no ir a la universidad y aprovechar este momento. Creo y pienso que la universidad no es la única opción. El deporte también es una carrera, por el hecho de no estar leyendo libros o no estar aprendiendo matemáticas, no significa que no sea una carrera exitosa. De hecho, el deporte es tan exigente como cualquier otra carrera: mi trabajo es entrenar, viajar, ir al gimnasio, corregir mi ‘swing’…”.

AG: Hacerse profesional de golf a los 18 años… ¿Por qué ahora, tan pronto? ¿No la seduce la idea de ir a la universidad?

MJB: “Sí quiero estudiar en la universidad, pero no en este momento que vivo el golf en mi mejor nivel. Debo empezar cuanto antes porque una de mujer siempre sueña con hacer una familia y ser ama de casa, entonces debo aprovechar mi juventud y el nivel de mi golf”.

AG: ¿Qué perdería si fuera a la universidad, como lo hacen otras jóvenes golfistas aficionadas del país a su edad?

MJB: “Esos cuatro años de universidad llegan a ser un desperdicio porque la mayoría de jugadoras que regresan dejan los palos a un lado. Esos cuatro años las agobian mucho y terminan renunciando al golf.

Las niñas pierden el rumbo, su sueño de ser profesionales. Después de esos cuatro años se cansan porque la universidad es exigente y siempre va a haber una enorme diferencia entre gringa y latina, los ‘coaches’ siempre van a preferir a la gringa sobre la latina, así sea muy buena. Eso las termina desmotivando y regresan al país sin expectativas del golf”.

AG: La noto muy segura, pero la vida es de reveces. ¿Ha pensado qué haría si no logra la condición en el LPGA Tour en su fase clasificatoria?

MJB: “Lo he hablado bastante con mis papás, nadie tiene asegurado nada y cualquier cosa puede pasar. Siempre tengo un ‘plan B’, no tengo afán, soy joven, así que si no llego a pasar tendré tiempo para prepararme y volver a intentarlo.

Estoy muy confiada en que me irá bien, pero no es la única opción. Yo no le he cerrado la puerta a la universidad ni a estudiar. Quisiera darme la oportunidad de ir un año a la universidad, más allá de lo académico, para adquirir experiencia allá, que es donde se juega el LPGA Tour, y echar más herramientas a mi talega”.

AG: Usted nunca ha ocultado su deseo de hacerse profesional, y su recelo al periplo universitario. Aún así, ¿tiene algún ofrecimiento?

MJB: “Se han acercado de Texas A&M y Vanderbilt, y ambas me han propuesto jugar un año y me apoyarían en mi sueño de ser profesional de golf”.

AG: ¿Quizás se refleja en el espejo de Joaquín Niemann? El chileno llegó a ser número uno del mundo a nivel aficionado y pronto dio el salto al PGA Tour, sin pisar la universidad…

MJB: “Lo que hizo Joaquín fue impresionante, a pesar de que muchos lo criticaron por no ir a la universidad. Él siguió su sueño y aprovechó su juventud. Es de admirar a tan corta edad”.

AG: ¿Piensa que su objetivo de ser profesional de golf es también el sueño de otras golfistas de su edad?

MJB: “Deberían darse la oportunidad de ir tras el sueño de ser profesionales sin importarles la opinión de las personas que las van a juzgar por no ir a la universidad, por no estudiar. No se necesitan cuatro años de universidad, ni tener al mejor profesor de Estados Unidos para sobresalir. Desde aquí, en Colombia, yo puedo lograr el éxito que busco”.

AG: ¿Cómo analiza el rol de los padres de familia en la toma de estas decisiones en la vida de sus hijos e hijas golfistas?

MJB: “Los papás deberían apoyar a sus hijas en vez de presionarlas con pensamientos negativos. En mi caso, lo que he logrado no es un mérito que sólo me pertenezca a mí, sino a muchas otras personas que han trabajado a mi lado, un gran equipo que me ha rodeado a través de los años. Mis papás han sido muy importantes porque yo no puedo decir que lo haya hecho sola.

Tengo un llamado especial para eso, para inspirar a los golfistas colombianos a que no sólo los gringos, los asiáticos o los europeos pueden lograrlo, sino que los latinos también podemos. Que no se necesita tener el mejor profesor o al más conocido, sino que se requiere disciplina, esfuerzo y una mente enfocada”.

AG: El momento de tomar esa decisión se aproxima, y dentro de poco será una profesional de golf. ¿Sentirá nostalgia de no volver a jugar grandes torneos de aficionados en representación del país?

MJB: “He jugado muchos torneos de aficionadas, la Federación Colombiana de Golf me ha brindado muchas oportunidades de poder jugar en torneos muy importantes… Más que tristeza por no poder volver a jugarlos, pienso que vienen torneos mejores como profesional y llevar mi juego a un nivel más alto.

Desde chiquita me he visto jugando los mejores torneos del mundo contra las mejores, y yo quiero llegar a ser la número uno del mundo”.

Planeamos esta entrevista por muchos días. Estábamos listos para cerrar la edición 166 de la Revista Abierto de Golf cuando tuvimos que confinarnos en nuestros hogares en prevención ante la pandemia de coronavirus que hoy nos obliga a cuidarnos, rodeados de nuestras familias.

Regresaremos pronto con muchos y mejores contenidos en la publicación seriada dedicada al golf de mayor permanencia en el país, con más de 20 años trabajo periodístico serio y de calidad. Prepararemos la próxima edición con más grandes historias de nuestro deporte.

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