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Fedegolf133

¿Qué sería del golf colombiano sin el legado femenino? Las cotas de éxito más altas en algo más de ocho décadas de participaciones internacionales se han logrado gracias al emprendimiento de las damas golfistas de nuestro país.

Históricamente, las mujeres golfistas en Colombia han dejado en los cánones más altos el nombre de nuestro país en los escenarios internacionales. Es por ello que este domingo 8 de marzo, les rendimos tributo en su día, desde el seno de la Federación Colombiana de Golf. ¡Feliz día de la mujer a las amigas, esposas, madres, abuelas, partners!

Potencia suramericana aficionada:

Las cifras sirven, entre otras cosas, para dilucidar verdades y dirimir polémicas. A nivel continental, Colombia ha sido la mayor potencia golfística aficionada, en el apartado femenino.

Así como sucedió por muchos años en nuestro país, en el hemisferio eran escasos los grandes torneos femeninos en los que compitieran golfistas de los países de la región. Fue hasta la década de los años cincuenta cuando se oficializó el nacimiento del certamen femenino de la ‘Copa Los Andes’. Tres décadas más tarde, en 1982 en Sao Paulo (Brasil), nuestro país celebraba su primer título, de la mano de Sussy Faccini, Mariana Pacheco, Patricia González, Gloria Mier y Mónica González.

De 1989 a 1995, las damas de nuestro país celebraron seis títulos en siete años, con intérpretes como María Emilia Sardi, Rocío Fonseca, María Fernanda Rubio, Mónica Ledes, Natalia Rodríguez, María Fernanda Cuartas o María Isabel Baena, quien además hizo historia como profesional.

Sumando la última gran gesta en Asunción (Paraguay), con triunfo en ambos géneros en la ‘Copa Los Andes’, las damas colombianas poseen 16 títulos del Suramericano de Mayores. Las últimas laureadas fueron María Alejandra Hoyos, Valery Plata, María José Bohórquez, Silvia Garcés y Cristina Ochoa, capitaneadas por Juliana Murcia, campeona en su momento también como jugadora.

En terrenos del Suramericano Juvenil, las mujeres de Colombia han avasallado a sus rivales regionales, con 22 títulos. Sus más cercanas perseguidoras en la categoría han sido las argentinas, con 10 coronas desde 1968, el primer año del certamen.

María Isabel Villegas, Mónica Tamayo, Marta Vargas, Claudia Peñuela, Paola Sibile Suárez, Cristina Baena, Catalina Zuluaga, Carolina Llano, Paola Moreno, Natalia Jiménez, Catalina Marín o Luz Alejandra Cangrejo, Paula Hurtado, María Juliana Loza, Isabella Cárdenas, Vanessa Manrique o María Camila Moreno pusieron su granito de arena a ese récord, imbatible por muchas décadas, seguramente.

Y ni qué decir en el Suramericano Prejuvenil, monarcas con 19 victorias desde 1987. Tampoco han tenido rival que las venza. De 1990 a 1995 ganaron siempre, con Natalia Marín, Valeria Mayor, Marcela González, Tatiana Londoño, Marcela González y Carolina Isaza, entre otras destacadas jugadoras. Nuevamente, de 1999 a 2002, las colombianas ejercieron poderío con Daniela Ronderos, Eileen Vargas, María Catalina Marín, Catalina Guacaneme, Isabella Jaramillo o Sofía Janer. Más recientemente, Daniela Ordoñez, Lina Aguillón, Valentina Romero, María Alejandra Vesga, Cynthia Díaz, Luz María Ardila, Ana Sofía Murcia y María José Marín han sabido traerse las medallas a nuestro país.

Se aventaron al profesionalismo, y triunfaron:

La primera colombiana en ganar la tarjeta del LPGA Tour y la única en ganar en el máximo circuito femenino fue María Isabel Baena. La pereirana triunfó en el HSBC Women’s World Match Play Championship de 2005, y es la jugadora nacional que más clasificó y jugó ‘majors’: 17 grandes citas.

Mariajo Uribe, con más de diez años en el LPGA Tour, es el faro de las mujeres golfistas del país. La bumanguesa permanece vigente en la gira, fue la mejor latinoamericana en el certamen femenino de golf de los Juegos Olímpicos Río 2016, y jugará la cita de Tokio 2020.

La semilla de Eva:

Las mujeres vinieron a experimentar la misma “fiebre” de los varones golfistas cuando llegaron los primeros palos y bolas a Colombia. El 12 de abril de 1918, Joaquín Samper ofreció un premio “para que sea jugado en un torneo, dejando a las señoras en libertad para organizarlo como a bien tengan, ya sea con caballeros, en la forma de ‘mixed’ dobles o entre ellas únicamente”.

La primera organizadora del torneo fue Sofía Reyes de Valenzuela. Sin embargo, la incursión de la mujer no fue tan notable en esos años, lo cual no significa que las damas fueras negadas, como se decía por entonces, para este deporte. Por ejemplo, Josefina Dávila de Sáenz y Queenie de la Torre merecieron la atención artística de Ricardo Rendón. Y el expresidente Alfonso López Michelsen siempre recordó a su madre como una asidua golfista. En un escrito suyo afirmó que María Michelsen de López participó en un torneo donde el premio fue un trío de bolas.

Magola de Azuero, Clemencia Calderón de Santos o María Teresa Núñez de Ucrós fueron grandes exponentes del golf femenino en una época aún temprana, sin mayor apoyo e impacto.

De todas maneras, de mediados del siglo XX para atrás la mujer no tuvo mayor relevancia en este deporte. La prensa deportiva no pasó de registrar tres o cuatro torneos en los que participó la mujer. Lejos estaban esos cronistas de intuir siquiera la existencia de una Mariajo Uribe, que entró en la historia grande del golf mundial al convertirse en la primera colombiana en ganar un torneo de la USGA, en el 105 U.S. Women’s Amateur.

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