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Belén Mozo es una extranjera que ya “juega de local” en Colombia. De destacado suceso en España, su país natal, una admirable trayectoria en el LPGA Tour por casi una década de permanencia en dicho circuito, esta golfista europea se encuentra radicada en nuestro país hace un par de años. Fruto de una invitación hecha por el Country Club de Bogotá, ofreció una enriquecedora exhibición a una treintena de niños y niñas en la tarde de este jueves.

“La parte mental es mucho más importante que la técnica. En el LPGA Tour ves chicas a las que les ganas 20 golpes en el 'driving range', pero en el campo te pasaban por encima, eso se debe a su preparación mental”, fue una de las infidencias que contó Belén Mozo, quien lleva un par de años retirada de la actividad competitiva como consecuencia de una lesión de cadera.

Hablándole mayoritariamente a un auditorio infantil, la española trató de involucrarlos en una charla amena, muy vivencial. Recordó sus orígenes en Cádiz, donde aprendió a jugar golf a la edad de ocho años: “En ese momento era socia de un club en el que había pocos niños, entonces empecé jugando contra gente más adulta que yo. Practiqué tenis, equitación, fútbol, atletismo... Pero en el único deporte que lograba ganar trofeos era en el golf, por eso seguí jugándolo”, contó entre risas.

A los 13 años sucedió un hecho que marcó un antes y un después en su vida: “Clasifiqué a un importante torneo en Estados Unidos, fue mi primera vez allí. Todo era extraño, todo muy grande, muy imponente… Yo estaba aterrada. Y ya en la competencia, la gané y eso me sirvió para darme cuenta que tenía potencial para el golf”.

Esa victoria en Norteamérica fue el detonante de una decisión trascendental: dejar a su familia en Cádiz y radicarse sola en Madrid, en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo. “No fue fácil”, confesó. “Yo apenas tenía 13 años, estaba entrando a la adolescencia, y verme tan lejos de mis padres era doloroso, pero cada día me motivaba entrenando”.

En este punto fue cuando la europea ahondó conceptos en torno a la importancia del entrenamiento temprano en los futuros golfistas: “Yo exalto tres puntos clave al interior de los clubes: deben tener, sí o sí, escuela infantil. Dos, que se den clases grupales y que los padres también lleven a sus hijos a clases individuales; y finalmente, que con una regularidad de dos o tres semanas, se hagan torneos internos”.

Dedicada actualmente a la enseñanza y en el diseño de modelos útiles de crecimiento del golf infantil, recordó que en Colombia existe el CAR (Centro de Alto Rendimiento), el mismo que la Federación Colombiana de Golf administra hace más de una década. “Es un lugar muy parecido a aquel en el que yo me formé. En España hay dos así, uno en Madrid y otro en Barcelona”.

“Si yo me hubiese quedado en Cádiz, a lo mejor me hubiera convertido en una arquitecta… Pero creo que tomé la mejor decisión de mi vida cuando me mudé a Madrid a entrenar y luego hacerme profesional de golf”, dice.

Pero antes de hacerse “pro”, Belén Mozo dejó atrás una destacada trayectoria como aficionada, en la que se destacan importantes triunfos como el obtenido en el British Ladies Amateur Golf Championship, el celebrado International European Ladies Amateur Championship, o el Girls Amateur Championship, todos éstos certámenes de primer nivel “amateur” organizados por la R&A en 2006.

El salto al profesionalismo lo dio en 2011, y clasificó directamente al LPGA Tour, el máximo circuito internacional de carácter femenino, en el que permaneció por nueve años, antes de lesionarse en 2017.

Mundialmente reconocida como una de las golfistas más bellas, Belén Mozo le resta importancia a ese detalle. Lleva viviendo en Colombia un par de años, disfrutando de las “mieles del amor” al lado de su novio, el tenista colombiano Robert Farah, campeón este año de Wimbledon y el U.S. Open en modalidad de dobles.

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