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El estadounidense
Phil Mickelson y el australiano Rod Pampling se erigieron como los jugadores
a vencer en la primera jornada del PGA Championship, último 'Major'
de la temporada en el circuito estadounidense, al marcar 66 golpes (-4)
en su primera ronda en un torneo en el que Tiger Woods no brilló
al firmar 74 golpes en su tarjeta.
En una temporada
en la que tres jugadores inauguraron su palmarés en los torneos
'Major', Mickelson y Pampling dieron un paso muy importante con miras
a seguir con la tradición de este año 2003 al acreditar
las dos mejores tarjetas del día. Por otro lado, Tiger Woods, y
otra gran cantidad de jugadores, sucumbieron en sus primeros 18 hoyos
en el campo del Oak Hills Country Club y acreditaron elevados 'scores'.
Woods (74), Love (74), Perry (75) y Duval (80), entre otros, fueron los
principales damnificados.
Mickelson, que carga el apodo del 'mejor jugador del mundo que no ha ganado
un 'Major', fue agresivo desde el 'tee' de salida y sus tiros mostraron
una gran precisión. En muy pocas oportunidades tuvo que salirse
del recorrido para buscar su bola en el 'rough' o en medio de los frondosos
árboles, tan característicos en este campo. Un error en
un 'putt' para par desde 10 pies en su último hoyo le impidió
asumir en solitario el primer lugar y empatar así su mejor ronda
en un torneo 'Major', establecida en 5 golpes bajo par. "Esta es
la semana", gritó espontáneamente un aficionado en
el 'green' del hoyo 9, el último para Mickelson. "Fue un guen
comienzo", señaló tranquilamente Mickelson. "Nada
más fue un buen comienzo", subrayó conciente que todavía
nada está definido y que esa magnífica tarjeta deberá
reeditarla con 'scores' muy similares.
En el otro lado de la balanza, está Tiger Woods. Después
de descender al segundo lugar de la Lista de Ganancias del PGA Tour la
semana anterior luego del triunfo de Davis Love en The International,
Woods enfocó sus prioridades en tratar de buscar el último
'Major' del año. Sin embargo, y a medida que los malos golpes se
sucedían, el 'Tigre' perdía el rumbo. Sin importar la distancia
o el palo que sacara de la talega, sus tiros desde el 'tee' terminaban
en el 'rough' o en medio del público a lado y lado del 'fairway'.
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| Phil
Mickelson |
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| Rod
Pampling |
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| Tiger
Woods |
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| Jim
Furyk y Ben Curtis |
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| Mike
Weir |
Woods terminó
con 74 golpes (+4) y por sexta ocasión consecutiva acreditó
registros por encima del par en la ronda inicial de un 'Major'. Una estadística
nada alentadora, ya que el 'Tigre' nunca ganó un torneo luego de
marcar más golpes de lo permitido en una primera jornada.
La frustración
y el enojo llegó a tal punto que Woods, siempre amable y sincero
con la prensa, se negó a hablar. "No me sentí bien
con el 'drive' y eso me llevó a tener una presión extra
que al final me afectó", le dijo Woods al oficial del torneo
que lo acompañó al 'clubhouse'. "No importaba qué
palo usara, no podía mantenerme en posición de juego",
se le oyó decir antes que la puerta del club se cerrara.
Sin embargo, Woods no fue el único con problemas. Rich Beem marcó
tres doble 'bogeys', no se anotó un solo 'birdie' y terminó
con 82 impactos, el 'score' más alto en la historia para un campeón
defensor desde que el PGA Championship cambió su formato a Juego
por Golpes en 1958.
El escocés
Colin Montgomerie, el otro 'mejor jugador del mundo sin un 'Major', parece
no olvidarse de su apodo. í‰l también acreditó 82
golpes, lo mismo que Brad Faxon. David Duval, por su parte, hizo 80 y
acumuló su tercer intento fallido de bajar de los 80 impactos en
un 'Major'.
Frente a esto, todo 'score' por debajo del par, era más que meritorio.
Billy Andrade, alternante hasta unas horas antes del inicio del torneo,
jugo un 'birdie' en el hoyo 18 y entregó una tarjeta con 67 golpes
(-3), muy cerca de los líderes. Por su parte, el ganador del Masters,
el canadiense Mike Weir, usó el 'chip' para embocar un 'birdie'
en su hoyo final y cerró sus primeros 18 hoyos en 68, empatado
con el dos veces campeón del U.S. Open, Lee Janzen. Kevin Sutherland,
Fred Funk y Aaron Baddeley se ubicaron en la sexta casilla con 69.
"Hay
cuatro semanas al año en las que puedes marcar par en una ronda
y salir contento del campo y esas son precisamente las de los 'Majors",
destacó Charles Howell, cuyos 70 impactos parecen haberlo dejado
muy tranquilo.
Sin embargo, nadie estaba más tranquilo que Mickelson, 20 veces
ganador en el PGA Tour y con una marca de 41 'Majors' jugados desde que
se volvió profesional en 1992. Esta podría ser la oportunidad
para que el californiano le agregara la pieza que le falta al rompecabezas
de su carrera como golfista: un 'Major'.
"De
pronto ésta sea la vencida", señaló al respecto
David Toms, que derrotó a Mickelson en el PGA Championship del
2001. "í‰l ha jugado muy buen golf toda su vida como profesional
y un triunfo en un 'Major' borraría todas las dudas que sobre él
existen en el circuito".
Mickelson
no había estado metido en la pelea en ningún torneo desde
su tercer lugar en el Masters, a pesar que hace tan solo una semana mostró
grandes progresos en The Internacional. Además, las mejoras a las
que sometió su 'swing' en los últimos meses, parecen estar
dando resultados. "Puedo ver como las cosas fluyen mejor, lo que
me empieza a dar confianza para perfeccionar mi juego"; dijo el jugador.
A pesar de
su optimismo y de su notable felicidad, Mickelson es cauteloso y evita
hacer especulaciones. Sabe que este es solo la cuota inicial sobre la
cual se debe seguir trabajando para cimentar un triunfo que el californiano
ha venido acariciando desde tiempo atrás. "Todos deseamos
un buen comienzo", dijo. "Pero es dificil y muy arriesgado el
predecir lo que va a pasar, sobretodo en los 'Majors', en los que los
campos cambian día tras día".
Otro que
tampoco quiere celebrar antes de tiempo es Pampling. El jugador australiano
de 33 años, que llegó al golf como 'greenkeeper' en su país,
falló solo en dos 'fairways' y acreditó una ronda libre
de errores de 66 golpes. La última vez que Pampling fue líder
en una primera ronda de un 'Major' fue en el British Open de 1999. El
segundo día, el australiano marcó 86 golpes y no pasó
el corte. "Después de algo así, uno aprende que el
primer día nada está escrito", afirmó. "Todavía
quedan tres días de competencia".
Por otro
lado, los jugadores españoles cumplieron sin alardes. Sergio García
fue el último en ponerse en acción y no pasó de una
labor de aclimatación al campo. A pesar de arrancar con un 'bogey',
la segunda mitad de su recorrido anunció una regularidad que puede
catapultarle a cotas más altas. José María Olazábal
tuvo cinco malas salidas desde el 'tee' que le causaron muchos tropiezos.
Estuvo muy desigual en su 'swing', pero terminó con los mismos
golpes que Woods. Finalmente, Ignacio Garrido tuvo su calvario en dos
pares 3. Sus dos dobles 'bogeys' en los hoyos 11 y 15 elevaron su tarjeta
hasta 75 impactos.
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